(para todas las que son madres en un sentido o en otro desde la biología, desde el corazón, desde la emoción más profunda y verdadera que cuidan, nos nutren, nos desafían, nos permiten crecer)
martes, 14 de octubre de 2008
he estado recibiendo visitas. la mujer que era, seis años atrás, me ronda y me sorprende por la espalda, susurrándome recuerdos de esos tiempos, cuando yo era otra, y vos todavía te reías en el living y escuchabas el partido de patronato los domingos. entonces tenía otro amor, otros sueños, otras certezas. ahora que ya no estás, y que la vida sigue pasando, obligándome a asumir ese "ya no estás", te cuento, con esta carta que no llega a ninguna dirección, que tu hijo mayor se casa este fin de semana, (increíble pero cierto!), que te extrañamos todos aunque nadie diga nada, aunque nos delate la niebla en los ojos, cada vez que, en mitad de los preparativos, aparecés de alguna manera.
ojalá esta piba que fui pueda irse, y se lleve con ella este dolor, este agujero negro que tengo, en el que se pierden las sonrisas y los buenos deseos. ojalá pudiera presentarte a esta que soy, tomarnos unas cervezas y quizás contarte de mi amor, de mis sueños nuevos, y las incertezas que coleccioné, en estos mis 27 años que están por llegar, sin vos, sin tregua, sin nada.