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martes, 1 de marzo de 2011

una de pedro

Hasta hoy


Muy bien,
he aquí lo que he visto
hasta hoy:
Cada cuerpo un bastión de "lo mío-que jamás será
lo tuyo ni lo nuestro";
miedo incontrolable: miedo ciego
a abrir la puerta y dejarnos ver
unos a otros
que estamos desnudos;
procesiones incontables
corriendo atrás del amor ideal, un fantasma que siempre se disuelve,
siempre,
al dar vuelta a la esquina;
inventos infructuosos de cualquier tenor y alcance
para convencerse de que la felicidad pueda ser alguna otra cosa
que entregarse a los demás;
reglas, dictámenes, teorías y credos inútiles
(porque no le dan cabida al alma,
bendita en su repulsión a los encierros;
porque son el Olimpo de los necios que creen en llegar
a alguna parte enviando al amor al destierro
por ser indefinible);
multitudes de hipócritas apedreando a los que muestran
sus manos vacías;
pesimistas sin ningún motivo;
optimistas sin ningún motivo;
lo-que-sea-istas subidos al carro de turno;
la desconfianza, alimentada de saber que el otro esconde en sí
fianza, alimentada de saber que el otro esconde en sí
los mismos monstruos;
el odio, nacido de no reconocer los monstruos
en nosotros mismos;
la máquina de forjar hombres a imagen y semejanza
de un dios perverso, vengativo e ignorante;
separación, separación por todas partes: esto no es aquello no es
lo otro ni lo de más allá (y el doloroso precio
de la soledad);
los muertos echando tierra estéril sobre la divina semilla
de la infancia en las escuelas;
la mirada impotente y mezquina de los padres
que se proclaman dueños de los Hijos de la Vida,
(¡la Vida!, ¡que jamás espera nada de nadie!);
los que quieren que todo quede como está
saqueando con gritos, balas o vergüenza
los dones de la juventud;


¡un océano tan vasto de dolor
cuando todo podría ser tan distinto!


He visto, también,
los que no cejan:
buscando a tientas;
aferrándose (o soltándose) al centro en las mareas cambiantes;
dejando un tenue rastro del perfume inconfundible en los vientos furiosos;
librando, cada día, la batalla más difícil, la única noble,
la de adentro;
borrando con su propia sangre los dictados negros (propios
y ajenos);
equivocándose, equivocándose y volviendo a empezar;
dudando de su fuerza, pero ofreciendo el pecho;
sabiendo que está todo por hacer, y que tendrá que ser hecho
cada vez
por cada uno;
templando su coraje en la negrura más espesa de la noche.

pedro aznar

me estoy enamorando, mal, de este señor. resulta que ademas de ser un artista impresionante, escribe poesia. les comparto esta, hay mas en su pagina.

martes, 4 de mayo de 2010

el otoño es la mujer con boina gris

y corazón en calma de neruda.

es la lluvia de gonzáles tuñón

sus tambores su grandeza.

es el dorado de las hojas secas

y el placer de su música al quebrarse.

el otoño es el color de mi pelo

cuando el sol lo visita.

el otoño es la estación

donde paró mi primer amor.

también es la que me vio

despedir al último.

el otoño es, además, guiso de lentejas

y carcajadas con amigos.

es tardes tejiendo y noches de cine

y tazas de té y charlas de todo y nada.

el otoño es la siesta tibia y el buscar

abrigo para los pies fríos.


este otoño

ya no soy la que era.

él tampoco.



(inspirado por revesesminimos)

miércoles, 28 de abril de 2010

verdades

amiga 1: y, lo seguís viendo al flaco aquel?
amiga 2: no, estoy saliendo con uno nuevo.
amiga 1: y? qué tal está?
amiga 2: mirá, más fuerte que la casa del tercer chanchito.

carcajadascarcajadascarcajadas
carcajadascarcajadascarcajadas
hastaquelacervezasalióporlanariz
carcajadascarcajadascarcajadas

(conversa real, juntada por ahi)

martes, 15 de diciembre de 2009

palabras inesperadas

blues for maggie


ya ves

nada es serio ni digno de que se tome en cuenta
nos hicimos jugando todo el mal necesario

ya ves, no es una carta esto,

nos dimos esa miel de la noche, los bares,
el placer boca abajo, los cigarrillos turbios
cuando en el cielo raso tiembla la luz del alba

ya ves
y yo sigo pensando en ti,

no te escribo, de pronto miro el cielo, esa nube que pasa,
y tu quizás allá en tu malecón mirarás una nube
y eso es mi carta, algo que corre indescifrable y lluvia.

nos hicimos jugando todo el mal necesario
el tiempo pone el resto, los oseznos
duermen junto a una ardilla deshojada.


(en Papeles Inesperados, compilado de textos inéditos de Julio Cortázar)

jueves, 22 de mayo de 2008

uno de dos

… y se descubrió pensando que quizás la dignidad es más atractiva que la insistencia, una vez que tomó forma en su cabeza la posibilidad, real, de que ese ultimo adiós no estuviera maquillando un hasta luego, como diría el gallego. La dignidad, entendida como el asumir la propia valía, (como el dejarte ir, no tratar más de que veas que entiendas que sientas, lo que para mí es evidente, que te amo y me amás y somos compañeros, yo tuyo vos mía).
Mientras ese perturbador, doloroso, desgarrador pensamiento se ponía cómodo dentro suyo, decidió ponerse a ordenar la casa. Como si sacando el polvo de la estantería de los libros pudiera ahuyentar, también, la pena. Con la mirada perdida en un ayer que ya no ya nunca (nunca?) sería hoy, se encontró de golpe con un cuadernito viejo y vivido. Y las palabras lo golpearon como la primera vez…

Ya no
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo ni nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.


La tristeza dio paso, lentamente, a la calma. La dignidad es más atractiva ahora, tiene que serlo para mí, para nadie más, se repitió, bajito, cada uno entiende lo que puede del amor, crea y cree lo que necesita para vivir. Aprender a dejarla ir con serenidad, eso tengo que hacer, murmuraba para sí, mientras hacía una grulla de papel (resabios de la clase de origami que empezaron y abandonaron juntos) con el amarillento poema. Abrió la ventana, respiró hondo, y la soltó en el viento. Como una plegaria, las notas de una canción, un beso en las puntas de sus dedos.

viernes, 18 de abril de 2008

prevert

este amor
tan violento
tan frágil
tan tierno
tan desesperado
este amor
bello como el día
y malo como el tiempo
cuando hace mal tiempo
este amor tan verdadero
este amor tan hermoso
tan feliz
tan alegre
y tan irrisorio
temblando de miedo como un niño en la oscuridad
y tan seguro de sí mismo
como un hombre tranquilo en medio de la noche
(...)
este amor íntegro
tan vivo aún
tan soleado
es el tuyo
es el mío
ese que ha sido
ese algo siempre nuevo
y que no ha cambiado
tan verdadero como una planta
tan tembloroso como un pájaro
tan cálido tan vivo como el verano
juntos podemos los dos
ir y venir
podemos olvidar
y después volvernos a dormir
despertarnos envejecer sufrir
volvernos a dormir
despertarnos sonreír y reír
y rejuvenecer
nuestro amor sigue ahí
empecinado como un borrico
vivo como el deseo
cruel como la memoria
rídiculo como los arrepentimientos
tierno como los recuerdos
frío como el mármol
hermoso como el día
frágil como un niño
nuestro amor nos mira sonriendo
nos habla sin decir nada
y yo lo escucho tembloroso
y grito
grito por tí
grito por mí
te suplico
por ti por mi por todos los que se aman
y los que se han amado
SÍ, le grito
por tí por mi y por todos los demás
que no conozco
quédate
allí donde estas
donde estabas antes
no te muevas
no te vayas
(...)

miércoles, 27 de febrero de 2008

lluvia

Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa.
Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados.
Otras veces cae con furia
y uno piensa en los maremotos
que se han tragado espléndidas islas de extraños nombres.

De cualquier manera la lluvia es saludable y triste.
Sus tambores acunan nuestras noches
y la lectura corre a su lado por los canales del sueño.
Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban.
No habían despertado todavía al amor, no sabían nada de nosotros.
De nuestro gran secreto.
Ignoraban la intimidad
de nuestros abrazos voluptuosos,
la ternura de nuestra fatiga.

Acaso los rostros amigos, las fotografías,
los paisajes que hemos visto juntos,
tantos gestos que hemos entrevisto o sospechado,
los ademanes y las palabras de ellos.
Todo, todo ha desaparecido
y estamos solos bajo la lluvia,
solos en nuestro compartido, en nuestro apretado destino,
en nuestra posible muerte única, en nuestra posible resurrección.

Te quiero con toda la ternura de la lluvia.
Te quiero con toda la violencia de la lluvia.
Te quiero con todos los tambores de la lluvia.

Te quiero con todos los violines de la lluvia.

Aún tenemos fuerzas para subir la callejuela empinada.
Recién estamos descubriendo los puentes y las casas,
las ventanas y las luces, los barcos y los horizontes.
Tú estás arriba, suntuosa y bíblica, pero tan humana;

increíble, pero tan real; numerosa, pero tan mía.

Sin embargo yo quería hablar de la lluvia, igual, pero distinta, ya al caer sobre los jardines, ya al deslizarse por los muros, ya al reflejar sobre el asfalto las súbitas, las fugitivas luces rojas de los automóviles, ya al inundar los barrios de nuestra solidaridad y de nuestra congoja, los humildes barrios de los trabajadores.
La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor sea bello y triste, y acaso esa tristeza sea una manera sutil de la alegría. Íntima, recóndita alegría.
Estoy tocado de tu destino.
Oh, lluvia. Oh, generosa.



RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN
(siempre amé la lluvia. y más aún, la tormenta. porque es bella y triste, si. pero también es potencia y despertares. y porque no se me ocurre mejor plan que compartir un amor mientras afuera el mundo se lava la cara, las manos, el dolor).

sábado, 2 de febrero de 2008

presencias

A veces alguien te sonríe tímidamente en un supermercado
alguien te da un pañuelo
alguien te pregunta con pasión qué día es hoy en la sala de espera del dentista
alguien mira a tu amante o a tu hombre con envidia
alguien oye tu nombre y se pone a llorar.

A veces encuentras en las páginas de un libro una vieja foto de la persona que amas
y eso te da un tremendo escalofrío
vuelas sobre el Atlántico a más de mil kilómetros por hora y piensas en sus ojos y en su pelo
estás en una celda mal iluminada y te acuerdas de un día luminoso
tocas un pie y te enervas como una quinceañera
regalas un sombrero y empiezas a dar gritos.

A veces una muchacha canta y estás triste y la quieres
un ingeniero agrónomo te saca de quicio
una sirena te hace pensar en un bombero o en un equilibrista
una muñeca rusa te incita a levantarle las faldas a tu prima
un viejo pantalón te hace desear con furia y con dulzura a tu marido.

A veces explican por la radio una historia ridícula
y recuerdas a un hombre que en vida fue tu amigo
disparan contra ti sin acertar y huyes pensando en tu mujer y en tu hija
ordenan que hagáis esto o aquello y enseguida te enamoras de quien no hace ni caso
hablan del tiempo y sueñas en una chica egipcia
apagan las luces de la sala y ya buscas la mano de tu amigo.

A veces esperando en un bar a que ella vuelva
escribes un poema en una servilleta de papel muy fino
hablan en catalán y quisieras de gozo o lo que sea morder a tu vecina
subes una escalera y piensas que sería bonito
que el chico que te gusta te violara antes del cuarto piso
repican las campanas y amas al campanero o al cura o a Dios
si es que existiera
miras a quien te mira y quisieras tener el poder necesario para ordenar que en ese mismo instante se detuvieran todos los relojes del mundo.

A veces
sólo a veces
gran amor."


Agustín Goytisolo.