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viernes, 22 de octubre de 2010
la canción obsesionante de la semana
jueves, 14 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
una mujer desnuda y en lo oscuro
yo desnuda, vos también. tu pelo derramándose por tu espalda, como en la más trillada de las frases de la más trillada de las poesías, pero de repente vos sos una poesía, o un relato breve, y a veces, si me permito delirar, pienso que podrías ser una novela, una de esas que me gusta releer a cada rato, porque sus palabras, o sea tus palabras, las que te cuentan, no me cansan, nunca, siempre quedo con ganas de más, de escucharte más, de contarte más, de hacerte reír, de hacerte gemir y acabar, y empezar otra vez a recorrerte con mis dedos pero también con mi boca hasta llegar a la tuya, y besarte despacio, descubriéndote y dejándome al descubierto, desnuda de ropa y también de las palabras detrás de las que me escondo para no decir ni hacer todo esto que sueño, que imagino minuciosamente mientras te reís de cualquier cosa que dice cualquier otra persona que comparte el mismo aire del lugar donde estamos, mientras te movés como si fluyeras, como si supieras que mi cuerpo se mueve con vos, se conmueve, y a veces me canso de negarlo, de ignorar su vaivén, y pienso en arrinconarte un día delante de todo el mundo, en apretarte contra la pared, y besarte, y sacarte la ropa de a poco pero sin dudarlo, desabrochando tu corpiño, subiéndote la pollera, separar tus piernas con la mía, la derecha, así de detallado es mi delirio, y besarte, mucho, hondo, sin preámbulos, porque presiento que no me rechazarías, eso es lo peor, eso de presentir tu deseo pero no estar del todo segura, no saber si es un abismo o una pradera a lo que me estoy lanzando, pero presentir que en tu abismo yo me perdería, que vos también te perderías conmigo, y que nos encontraríamos de nuevo, abismadas y conmovidas, después de días o siglos, es lo mismo, buscando las palabras que nos digan.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
es tu voz la que me trae de vuelta, con su ronquera tan suya. me despierto y te toco, rozo tu hombro como si hubiera atravesado miles y miles de kilómetros para encontrarte, y de alguna manera eso es cierto, y vuelvo a vos porque me trae tu voz, que me pide que por favor apague de una maldita vez ese maldito despertador. entonces con una mano lo apago, para que no se enoje tu voz que es tan ronca, sobre todo a la mañana, y con la otra busco tu sexo, y cierro tu boca con la mía, siento tu cuerpo crecer debajo de mis manos, tu boca respirando la mía, vibrando tu cuerpo que me llevó media vida tener ahora, literalmente, al alcance de mis manos.