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miércoles, 13 de julio de 2011

viviendo al sol

estoy más viva que nunca. me di cuenta de eso hoy, mientras me maquillaban y ponían pestañas postizas, un vestido como de princesa de cuento y me convertían en otra para una sesión de fotos. estoy dejando de hablar de ser muchas, para empezar a darle espacio a las mujeres que me habitan para ser /de a ratos/. y vida va, vida viene, mi cuerpo y mi piel son el puente que cruzo para revisar mis huellas, cerrar dolores, reconocer el amor sin temor y dejarlo ir enseguida, si así es su sino. pero vivir, vivir hasta llorar, hasta reír, hasta gritar de placer y de dolor. vivir con desazón y dolor de panza, vivir con calzas y con el pelo suelto. vivir en paz y en desorden, vivir conmigos. 

jueves, 7 de julio de 2011

roma y ramo tienen exactamente las mismas letras, y sin embargo, cosa extraña, si digo que lo que siento por vos es "algo como roma" no parece que el tiempo se detiene, los colores y las formas cambian, se hacen más nítidos, los sentidos no se agudizan, no se me rompe el corazón. ahora, si digo amor, amor, pasa todo eso y más, y la poesía se esconde entre las cajas de mi vida nueva, y me deja sin palabras con las que decirte adiós.

martes, 28 de junio de 2011

-estás escribiendo?
-si, algo. más que nada en el blog pero, sabes qué? me salen textos re tristes, y no estoy taaaan así.
-eso es porque escribís.
-...
-...
-esto me está empezando a preocupar.
-el que?
-el que me entiendas así.
-no, es que a mi me pasa lo mismo.
-ESO es exactamente lo que me preocupa.

(sumado a tu cuerpo suave enredado bajo mis sábanas, llevandose el frío que cubre la ciudad y mi corazón, yo diría que hago bien en preocuparme.)

domingo, 12 de junio de 2011

que fuerte y extraño es mirar a alguien mirarte, y saber que no te está viendo a vos, sino a un fantasma: el de las cosas que hubieran podido ser. 

viernes, 3 de junio de 2011

es un buen tipo el flaco

antes, cuando jugábamos este juego llamado histeria que nunca se me dio bien, porque las reglas se me escapan, me entretenía pensando en "el día después". después de que finalmente estuviéramos juntos, después de tanto dar vueltas para decirnos lo que, para mi, era obvio: que estábamos muerrrtos de amor, que pasabámos horas y horas juntos y siempre nos resultaban pocas, porque en los abrazos nos podíamos quedar a vivir, parecía. yo me imaginaba siempre una habitación, con mucha luz, los dos en la cama, vos acostado, yo boca abajo, apoyandome en mis codos, con el pelo, largo, abrigando la espalda, mientras te cuento de las veces que me mordí los labios para no decirte, para no besarte, para disimular, ponele, y vos te reís, y me decís que vos también, que aquella vez, si, esa vez, vos también. y asi pasa la mañana, entre descubrimientos e historias.
y yo, capaz no ese primer después, pero si más adelante, pensaba contarte de la vez que, mientras me mostrabas fotos de tu familia, y me decías que tenía que ir a conocerlos un día, como un rayo, un terremoto, un tsunami de claridad me invadió y pensé: este es. este es el hombre de mi vida. y la certeza fue tal que empecé a temblar, me apuré a despedirme, dejandote desconcertado porque nuestras despedidas usuales eran eternas, siempre se estiraban con unos mates, otro tema, música, cualquier cosa, y yo con la certeza esta inesperada, tan clara, ella, que me tuve que ir porque no podía mirarte, no supe qué hacer con esa emoción salvo esconderla.
ahora, que ya pasaron tantas cosas, tanta vida entre ese momento y este, y que ese después no llegó nunca, te miro, mientras le cambio la yerba al mate, y me doy cuenta que te estuve buscando en todos los que conocí después. o mejor dicho, entendí que ya no es a vos, particularmente vos, querido flaco, sino a tu calidez, tu consuelo y la comodidad que se instala entre nosotros como si no nos hubiéramos ido nunca del otro. son tus abrazos estrujadores y plenos, de entrega total y, por tanto, de contención total. hoy, que estoy triste por otras ausencias, y no hubo ni habrá habitación con luz, ni sol, ni charla en la cama ni besos con sabor a mañana, me alegro profundamente de que estés en mi vida así, como estás, medio cerca, medio lejos,  para recordarme que, aunque pocos, hay como vos hombres posibles, amables, tarados y abiertos, para mujeres posibles, queribles y rayadas. como yo.