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sábado, 21 de enero de 2012

algo pasa

algo pasa
cuando me mirás
me vuelvo poderosa
hermosa posible
invulnerable graciosa
irrompible y optimista
ni siquiera es que digas
algo en particular sino
que es no sé tu aura, ponele
tu modo de ser en el mundo
de moverte de abrazarme
de sentarte en mi balcón
para contarme de los mundos tuyos
mientras preguntás por los mundos míos
y hacia tanta vida que no nos veíamos
ya sé, no es que yo sea 
todas esas cosas
es que con vos nace esa yo
que no me daba cuenta cuánto
extrañaba encontrarme con ella
y con vos, con tu risa
hasta que pasaste, el otro día
tocaste el timbre y trajiste
facturas el sol un poco de paz.

jueves, 12 de enero de 2012

cerca del mar

la primera vez que nos vimos
me faltaba ser muchas para llegar
a esta cristina de hoy, la de este minuto
habia tanto que quería y no sabía
tanto que podía y no sabía cómo desearlo
tanta ternura que se quedaba en el camino
ahora volvemos a encontrarnos
cambiados y nuevos y también los mismos
testigos de ese amor antiguo y feliz
que nos une a pesar de tanta distancia
te miro, ir y venir
contando cuentos de quién sabe que mundos
y te deseo, antiguo mar, quiero estar cerca
quedarme en tu vaivén
aplaudir todas las puestas de sol que te toquen
que tu viento me despeine y me sale la piel
quiero que nos volvamos a ver pronto
recorrer al enorme paisito que te contiene
o te acompaña, ese campo a tu costado
y encontrar el amor de risa franca
de abrazo y alegría y sol que se brinda
que me envolvieron esta vez y me llevo
vienen conmigo, mientras espero
el instante en que 
nos volvamos a ver.

domingo, 18 de diciembre de 2011

quiero

que hoy ganen las ganas, hoy quiero mimos y rosas, y risas y rollos, discutir sobre el arte y la música en estos tiempos nuestros, quiero. y que encuentres mis marcas escondidas, que me dejaron la vida y la varicela puestitas en el cuerpo, quiero que preparemos el mate y vayamos al río, como quien sin quererlo va y lo hace, comos dos paseantes distraidos. quiero todo eso, y hasta algo que no me ocurre porque se nos va a ocurrir a los dos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

del oliverio

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. 
En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad. 
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C. 
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera! 
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan. 
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora? 
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto... 
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas. 
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda. 

lunes, 5 de diciembre de 2011

es de noche. estamos lejos, estás en peligro, me llamás y yo corro, corro sin descanso, y no llego, no llego nunca pero me llamás sin pausa, sin detenerme corro pero en un momento me doy cuenta que no me estoy moviendo, no voy a llegar porque no puedo moverme ni un centímetro, mientras tu voz me reclama y no. no llego,

me despierto, asustada, impotente, y estás ahi, al lado, durmiendo en paz, te abrazo entonces, respiro hondo la calidez de tu piel, me amoldo a tu cuerpo para sostenenerme, para recuperar la certeza de tu presencia a mi lado, para saberte a salvo, para salvarme del abismo de tu distancia.