el 8 de enero el blog cumplió años, en silencio. ya sabemos, son estas fechas que me embichobolitan un poco; me quedo siempre un tanto más introspectiva. pasa que desde hace diez años que pienso en mi pá en pasado, o en condicional: qué diría, qué pensaría, cómo sería mi vida hoy si no se hubiera muerto. ejercicio al cuete, ya lo sé. pero ahora que se viene otro aniversario y veo lo frescas que están algunas heridas, lo difícil que ha sido remontar la ausencia, lo que pesan las cosas sin conversar, y construir el presente soltando, dejando ir, dejar de preguntar qué tendríamos que haber hecho, lamentando lo que hicimos, a la vista de los resultados, no? como si tuviéramos el delorean y sirviera de algo ese repaso, me lleno de palabras y se enredan y no sé cómo sacarlas. porque a veces las palabras solas no alcanzan, viste? y no sé qué hace falta pero sospecho que viene del lado de los abrazos. y hay brazos que me faltan, y los añoro.
amigos que ya no son, mi amor que está lejos aunque está. y pasa que ahora, que me siento más yo que nunca, que vivo el amor con más libertad que nunca, mantengo conversaciones imaginarias con mi padre, le cuento de ella, del amor que descubro y reinvento, de la paciencia, de la desazón que siento a veces por querer tantas cosas y no poder, no saber cómo. a veces lloro, porque me inundo. y me hago la fuerte pero no soy, y por ahi quisiera arreglar todos los entuertos de mi familia y que vieran que hay dolor, nomás, detrás de las peleas. porque yo lo veo pero no alcanzo nunca a contarles del todo bien, de modo que lo entiendan y no se hagan más daño. pero no me sale y me pone triste. y ya sé que no me corresponde, pero siento que si, que debería corresponderme. que no intentar es cobardía, ponele. y también siento esta urgencia por sacudirlos a todos y decirles que la vida son dos días, que es mucho más simple, que basta de violencia. basta.
extraño mucho, a mucha gente. y eso me hace nudos en los dedos y en la garganta. eso. todo eso me pasa por la cabeza. estoy llena de palabras y venia sin poderlas soltarlas acá. eso nomás.