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jueves, 24 de septiembre de 2009

Cuando compre un espejo para el baño...

Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues qué otra manera hay decíme
qué otra manera de saber quién soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
la miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirarme
como esa extraña vez-mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré esa soy yo ésa es idea
(esa es cristina, diré)
y le sonreiré dándome ánimos.

idea vilariño

martes, 22 de septiembre de 2009

jueves, 17 de septiembre de 2009

lo breve, si bueno...

es efímero

un beso

(quién recuerda su sabor

tres besos un dolor dos adioses

después?)

es efímero

el contacto

entre dos cuerpos

que danzan

(los dedos las miradas los ritmos entrelazados)

es efímera

la paz

nacida al calor del instinto

cuando se saciaron ya

la ternura la curiosidad el deseo

pero

son eternos los besos las danzas

(es eterna

la paz)


mientras

duran



lunes, 7 de septiembre de 2009

ella - él

ella miró a los dos lados antes de cruzar la avenida. antes de terminar de llegar al otro lado, lo vio. el ya estaba en el parque, esperándola. se acomodaba, en ese minuto, la correa de la termera que había llevado. cuando la vio, se iluminó en sonrisas. ella también. caminaron, acelerando un poco el paso, para encontrarse a mitad del camino. se abrazaron, un rato largo. o quizás fue un ratito. para ella fue un rato largo y bello. después vinieron las preguntas por los amigos en común, que él, al mudarse de la ciudad donde se conocieron ya no volvió a ver. se pusieron al día, se contaron penas y alegrías nuevas, se rieron mucho, tomaron mates con yuyos. como siempre. cuando la tarde ya avanzaba, ella le dijo que se tenia que ir, que había quedado con amigos para encontrarse e ir al recital que la traía a esa ciudad, ahora suya. que se le hacía tarde, le dijo. se levantaron, el guardó el mate vacío en la termera, ella se sacudía el pasto de la pollera, y cuando levantó la vista, lo vio sonreír. le devolvió la sonrisa, y se dejó abrazar otra vez. otro abrazo intenso y feliz. y de repente lo sintió temblar, temblaba él entre sus brazos y se sorprendía ella de su temblor. se separó despacio, para mirarle los ojos, para entender. y ahí el mundo se paró por un ratito. porque él le tomó la cara entre las manos, y la besó, mucho la besó. con ternura y decisión. con un poco de timidez y mucho de cariño. olvidados quedaron los amigos, los músicos, el colectivo de vuelta a casa. se volvieron a sentar, ella le sacó los lentes para besarlo mejor, el dijo que así lo desnudaba. ella se sacó los suyos, estamos desnudos los dos ahora, dijo. y sonrió. como estas?, preguntó. completo, respondió él. y ella se estremeció, algo (una muralla) se vino abajo. y cuando volvieron los amigos, el recital, el colectivo, él no le pidió que se quede. ella no dijo nada. se dejó acompañar a tomar el taxi, acomodada a su abrazo, mientras el comentaba qué bien quedaba ella, guardada al lado suyo. ella se sintió feliz. sin reparos y sin vacilar, la besó de nuevo, ella también.
ella no esperaba nada. pero el silencio de él retumbó en los meses siguientes.
cierto era, él no le pidió que se quede, tampoco que vuelva.
no prometió volver, no le dijo nada de ir a la ciudad al lado del río.

han vuelto a reír juntos, sí. no han vuelto a besarse. no hubo de nuevo abandono y caída de defensas. a veces ella se acuerda de ese momento en que se todo se detuvo y fueron ella y él. piensa. piensa que le duele como una cicatriz vieja, cuando hay mal tiempo: esos dolores sordos pero soportables, que si se distrae con otra cosa pasan. pero lo cierto es que le duele, le duele ese silencio y ese beso. pero ella ya es sólo ella y él será (para siempre) sólo él. la cobardía es asunto de él, piensa ella. y quien se esconda de lo que siente, definiivamente, no será ella. ya no, ya nunca.

domingo, 30 de agosto de 2009

all around



las risas también ayudan a remendar los corazones rotos. y es que este fin de semana tuve una dosis masiva de comodidad, calidez y alegría. y sobre todo, de risas. chiquitas, estruendosas, irreprimibles, amables risas. es maravilloso reconocer las posibilidades de la alegria, a la vez que se van cruzando caminos afines, entre ensaladas y canciones. quería anotar, nomás, que han sido un par de días, éstos, que cargaron de buena onda el resto de los por venir.


gracias.


(ustedes saben que son para uds., las gracias...
no se hagan los lentejas que ya los tengo calados!)