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viernes, 8 de mayo de 2009


amo cantar. amo sentir que las palabras se me deslizan por el cuello, subiendo hasta mi boca y desde ahi mueven mis manos, mis ojos, mi cuerpo entero. y disfruto de esas emociones, puestas en moviemiento por las manos y las voces de otros, que me dicen cosas de mi que a veces, hasta yo ignoro.
cantar, por ejemplo, "dile a mi amada que está apenada, esperándome... que ando pensando en ella, mientras voy vadeando las estrellas..." es una panzada de ternura y nostalgia para mí. y no saben lo que es cantar ojalá, la de silvio: un salto a la estratósfera, cuando puedo soltarla con toda mi voz.
la cual, dan fe mis convivientes y los distraídos transeúntes de esta ciudad junto al río, no es precisamente el dulce arrullo de un ruiseñor, eh? sino más bien el silbido de la pava, con el agua a punto para el mate.
pero me hace feliz, como pisar todas todas las hojas secas que el otoño dispone en las veredas para mí.
son felicidades minimas y mias.
de nadie mas.



5 comentarios:

Anónimo dijo...

Llego a su blog, husmeando por la líneas de Don Rodrigo. Se reirá si le digo que estoy guitarra en mano, ensayando una introducción a ese tema de Fandermole que usted menciona y que compartimos el mismo cariño por esa frase.
Pasa, por ahí, que uno no la canta cuando ve gente. Que llega hasta la garganta y se queda alí, se acumulan las estrfas en el nudo de la timidez. Pero también pasa, con canciones como las que menciona, que llega un momento que la garganta no aguanta y se pasa de un "mmm mmm" del tarareo (o mmmreo) y sale convertido en palabras. Risas y miradas raras. Una ganga pensando el placer que tiene esa estrofa.

Abrazos

Sr. Lini

la vecina dijo...

bienvenido sr. lini! estas coincidencias siempre me sacan sonrisas. y es verdat, a veces la alegría de una música en particular nos libera de los pudorosos tarareos y nos muestra una parte de nosotros mismos, que sino escondemos, por lo menos dejamos fuera de la vista, o del oido, de indiscretos...
pase cuando quiera! ya tenia el aval de los chanchos, pero ahora que sabemos que le gusta fandermole... queda doblemente invitado a chusmear estos delirios!

Sr. Lini dijo...

Si los chanchos dan el aval no se confíe mucho ajajaja

la vecina dijo...

pero... usted no será un enviado de los patos, ya que injuria tan impunemente a los chanchos, tan estimados ellos por esta toldería?

saludos (con desconfianza)!
(:))

Anónimo dijo...

Jajaja, para nada, para ser pato no me da el coeficiente. Son muy inteligentes los malnacidos!!
Confíe... en los chanchos.

Un abrazo

Sr. Lini