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lunes, 31 de enero de 2011

31 de enero

Muchas cosas cambian, con el paso de los años. En nuestra familia hubo nacimientos, nuevas partidas (como la tuya), graduaciones, mudanzas, casamientos, noviazgos, y un largo etcétera. Pero lo que sigue igual es el amor que construiste, y las huellas que dejaste, indelebles, en cada uno de nosotros. Ahora, papá, tenemos un niño con ojos que miran desde tu mismo azul, y a él le contaremos del abuelo que no conoció pero que nos dejó como regalo, como legado, para que se haga cierto aquello que alguien dijo, que nadie se va del todo mientras haya quien recuerde. Nosotros estamos acá, recordándote, papá, y a tu música y tu risa. Y honrándote, con estas palabras hoy, con nuestros actos todos los días. Te extrañamos

3 comentarios:

Nacho dijo...

Basta que alguien me piense para ser un recuerdo...

Oliverio Girondo

la vecina dijo...

eso mesmo.
abrazo.

JM dijo...

y que la muerte nos encuentre viviendo...

y que la muerte nos encuentre...

y que...