y resulta que el mismo, mismísimo, que dijo una vez ¿que más hacer con palabras deshabitadas, sino cantar?, y también alli descansa, hecha un remanso, mi propia piel, y más aún, que dijo no quiero perderte, mujer del río, del río marrón, y se la nube sola en mi pradera, seré tu querido verde, y serás sombra en mi mitad, también tuvo una cris en la punta de los dedos, la hizo canción, y hoy ella me la presentó, y de la purita emoción la quise sumar a este popurrí de cristinas que voy encontrando, soñando siempre con la posibilidad de que en algún mundo poder ser alguna de ellas.
2 comentarios:
"tan débil soy
que cantar es mi mano alzada"
Y fuerte canto, canto;
no sé más qué hacer en esta tierra incendiada
sino cantar.
abrazo, gringo!
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