en dos días cumplo 30. es decir, este es el ultimo domingo de veintitantos. vengo amenazando crisis, y de hecho sirvió como impulso para replantearme caminos, laburos, gentes, y en general, para preguntarme adonde se va mi energía, a quien se la regalo, quien la potencia, por donde sigo buscando las resonancias y las respuestas a estas preguntas todas cambiadas.
a los 20 decía que, antes de los 30, quería mudarme de la casa de madre (en verdad, antes de los 25, pero bueno, ya sabemos, la vida, el destino, el 2001, los federales, la puta tesis, en fin, digamos que me demoré). antes de los 30, ya me mudé dos veces. a los 20 sospechaba que vivir intensamente era riesgoso, y me atraía, pero no me animaba a vivir la intensidad: la comodidad de lo seguro y la estructura rígidisima de lo que hay que hacer y la distinción tan clara para mi en ese momento de lo que está bien de lo que está mal, me seducían más. ahora, me dan ganas de ir a abrazar a esa chica y decirle que se relaje, que no es para tanto, que nada es para tanto ni para siempre, salvo morirse. y es que cuando cumplí 20 todavía me pude enojar con mi viejo por no estar ese día en casa, porque estaba laburando en el campo. llegó al otro día, con una bolsa enorme de bocaditos holanda, para hacerse perdonar. ahora me enojo porque no va a llegar nunca más, me enojo pero se me pasa, lloro un rato cada tanto por esa ausencia que tiene tantas máscaras.
a los casi 30 pienso en los afanes estos de definir quiénes somos, hacia donde vamos, buscar las palabras que nos digan. y me doy más permisos para sentir, para probar, para decir. porque la alternativa es negar, negar todo lo que no cuadre, ponele, y el dolor que viene con eso no lo quiero más. basta de que explote en el cuerpo lo que la boca no dice. entonces me permito fluir mis identidades: laborales, familiares, sociales, sexuales, a ver qué pasa, a donde lleva, correrme del relato que hacen de mi los que están afuera, y repasar el relato que hacemos de nosotras, las que estamos adentro de este coco, en asamblea permanente.
6 comentarios:
excelente remate
Que bueno que las cristinass de su coco se den esos permisos.
Sino a los treintitantos se plantearía lo que pensaba a los 30 ( aunque seguramente se lo plantee lo mismo jaja)
Así que: a volar blanca palomita!!
la cristina se va a hacer un sambuchito de libertá!
gracias, juanito, abrazosvoladores para usté!
grazie, gringor. ya está en camino su hijo de papel? beso!
buuuuuu!! me diste hambre!
Yo me voy a hacer un sambuchito de aire =(.....jaja
bellísimo cris.
y tenés toda la razón del mundo: lo único terrible es la muerte. (gracias por esa frase).
Abrazos muchos!
na.-
Publicar un comentario en la entrada