la rubia camina, sin prisa, tomandose cada tanto el trabajo de hacer crujir alguna de las tantas hojas doradas de otoño que tapizan la vereda. va de la mano de su historia, de sus dolores viejos, mientras las alegrías de los últimos días se ocupan, ahora, de alborotarle el pelo, disfrazadas de viento que despabila sin lastimar. la nostalgia le cuenta recuerdos, se los dibuja en la mirada que pasea por la calle, que sube a los árboles que ya no son los que eran.
(nosotros, los de entonces, tampoco somos ya los mismos. gracias a... quien sea)
están viniendo los tiempos mejores que se prometía (un millón de años luz atrás) un año nomás atrás. la rubia se acomoda el pelo, desprendiéndose suavemente la nostalgia, suelta la mano de sus adioses y bienvenidas, y mientras se desenvuelve el cuello de la bufanda de colores que le abriga la voz, entra al bar, pide un café, saca el libro del bolso. y se ríe, se sonríe. le sonríe al mundo que la mira sin verla. y es feliz.
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miércoles, 18 de junio de 2008
sábado, 31 de mayo de 2008
"...y es que ella se enamoró de él
como se enamoran las mujeres inteligentes:
como una idiota".
(Diego Peretti, en una escena de No sos vos, soy yo)
(Diego Peretti, en una escena de No sos vos, soy yo)
jueves, 22 de mayo de 2008
uno de dos
… y se descubrió pensando que quizás la dignidad es más atractiva que la insistencia, una vez que tomó forma en su cabeza la posibilidad, real, de que ese ultimo adiós no estuviera maquillando un hasta luego, como diría el gallego. La dignidad, entendida como el asumir la propia valía, (como el dejarte ir, no tratar más de que veas que entiendas que sientas, lo que para mí es evidente, que te amo y me amás y somos compañeros, yo tuyo vos mía).
Mientras ese perturbador, doloroso, desgarrador pensamiento se ponía cómodo dentro suyo, decidió ponerse a ordenar la casa. Como si sacando el polvo de la estantería de los libros pudiera ahuyentar, también, la pena. Con la mirada perdida en un ayer que ya no ya nunca (nunca?) sería hoy, se encontró de golpe con un cuadernito viejo y vivido. Y las palabras lo golpearon como la primera vez…
Ya no
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo ni nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
La tristeza dio paso, lentamente, a la calma. La dignidad es más atractiva ahora, tiene que serlo para mí, para nadie más, se repitió, bajito, cada uno entiende lo que puede del amor, crea y cree lo que necesita para vivir. Aprender a dejarla ir con serenidad, eso tengo que hacer, murmuraba para sí, mientras hacía una grulla de papel (resabios de la clase de origami que empezaron y abandonaron juntos) con el amarillento poema. Abrió la ventana, respiró hondo, y la soltó en el viento. Como una plegaria, las notas de una canción, un beso en las puntas de sus dedos.
Mientras ese perturbador, doloroso, desgarrador pensamiento se ponía cómodo dentro suyo, decidió ponerse a ordenar la casa. Como si sacando el polvo de la estantería de los libros pudiera ahuyentar, también, la pena. Con la mirada perdida en un ayer que ya no ya nunca (nunca?) sería hoy, se encontró de golpe con un cuadernito viejo y vivido. Y las palabras lo golpearon como la primera vez…
Ya no
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo ni nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
La tristeza dio paso, lentamente, a la calma. La dignidad es más atractiva ahora, tiene que serlo para mí, para nadie más, se repitió, bajito, cada uno entiende lo que puede del amor, crea y cree lo que necesita para vivir. Aprender a dejarla ir con serenidad, eso tengo que hacer, murmuraba para sí, mientras hacía una grulla de papel (resabios de la clase de origami que empezaron y abandonaron juntos) con el amarillento poema. Abrió la ventana, respiró hondo, y la soltó en el viento. Como una plegaria, las notas de una canción, un beso en las puntas de sus dedos.
martes, 29 de abril de 2008
tiempos
a un minuto no le sigue otro minuto
a un minuto le pueden seguir tres besos
un estornudo
mil millones de años luz de distancia
entre tu cuerpo y el mío
entre el minuto en que dijiste
ya no te quiero
y el siguiente
pueden haber semanas de lágrimas
pueden desaparecer siete meses de risas
entre un minuto y "el" minuto
(ese donde estallamos en orgasmos)
se puede acabar el mundo
pueden nacer otros doscientos
qué mas da
si acaba de pasar otro minuto
y seguis ahi
durmiendo
(conmigo)
sin pensar estas pavadas
a un minuto le pueden seguir tres besos
un estornudo
mil millones de años luz de distancia
entre tu cuerpo y el mío
entre el minuto en que dijiste
ya no te quiero
y el siguiente
pueden haber semanas de lágrimas
pueden desaparecer siete meses de risas
entre un minuto y "el" minuto
(ese donde estallamos en orgasmos)
se puede acabar el mundo
pueden nacer otros doscientos
qué mas da
si acaba de pasar otro minuto
y seguis ahi
durmiendo
(conmigo)
sin pensar estas pavadas
viernes, 18 de abril de 2008
prevert
este amor
tan violento
tan frágil
tan tierno
tan desesperado
este amor
bello como el día
y malo como el tiempo
cuando hace mal tiempo
este amor tan verdadero
este amor tan hermoso
tan feliz
tan alegre
y tan irrisorio
temblando de miedo como un niño en la oscuridad
y tan seguro de sí mismo
como un hombre tranquilo en medio de la noche
(...)
este amor íntegro
tan vivo aún
tan soleado
es el tuyo
es el mío
ese que ha sido
ese algo siempre nuevo
y que no ha cambiado
tan verdadero como una planta
tan tembloroso como un pájaro
tan cálido tan vivo como el verano
juntos podemos los dos
ir y venir
podemos olvidar
y después volvernos a dormir
despertarnos envejecer sufrir
volvernos a dormir
despertarnos sonreír y reír
y rejuvenecer
nuestro amor sigue ahí
empecinado como un borrico
vivo como el deseo
cruel como la memoria
rídiculo como los arrepentimientos
tierno como los recuerdos
frío como el mármol
hermoso como el día
frágil como un niño
nuestro amor nos mira sonriendo
nos habla sin decir nada
y yo lo escucho tembloroso
y grito
grito por tí
grito por mí
te suplico
por ti por mi por todos los que se aman
y los que se han amado
SÍ, le grito
por tí por mi y por todos los demás
que no conozco
quédate
allí donde estas
donde estabas antes
no te muevas
no te vayas
(...)
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