siempre sospeché (tengo la casi certeza ahora) de que la felicidad
se viste de sencillez la mayoría de las veces en que se presenta.
por eso, tenerte dormido, abrazado a mí,
(en merecido descanso después de un día de laburo)
mientras leo un buen libro, se me presenta como un momento real,
entre los maravillosos de la vida, así,
tierno pequeño sencillo y cotidiano
como es.
