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viernes, 15 de enero de 2010

exorcismo

cuando era joven y creía en el dios de los católicos, creía también en la necesidad de la confesión. como capaz algún resto de eso queda, aunque ya no voy por la vida contándole a desconocidos cuyo trabajo (!) era juzgarme, sospecho que ponerle palabra a los sentimientos y/o eventos de la vida de una sigue siendo útil.

(igual, al primero que se le de por jugar a juzgar, puede irse derechito a... cualquier otro lado. estamos?)

confieso
que me aterra la idea de volver a enamorarme.
confieso
que me aterra la idea de NO volver a enamorarme.
confieso
que no tengo la menor idea de hacia donde voy, con mi carrera, con mi vida.
confieso
que no tengo la menor gana de decidirlo HOY.
confieso
que soy feliz durmiendo horas y horas, sin tener horario que cumplir.
confieso
que me parece que soy feliz con bastante poco.
confieso
que a veces me siento sola. y triste.
confieso
que me da mucho susto dejar que se enteren otros de eso, y por eso la juego de fuerte. y a veces me cansa que los que tengo muy cerca no se den cuenta de eso.
confieso
que ando tus calles, imaginando que de tanto caminar, tu andar encontrará mi huella. y nos sonreiremos, sabiendo que estábamos buscando(nos).
confieso
que hay mucho que no hago ni digo sólo porque no me animo. tengo miedo de las consecuencias, y no sé si podría hacerme cargo de ellas. o si quiero.

confieso que a veces tengo ganas de todo y de nada.
como hoy, que tengo ganas de llamarte y de verte, y no lo hago, ni lo haré tampoco mañana, ni pasado. porque no. porque ya basta. porque no es justo, para mí sobre todo. pero más que nada es que tengo necesidad de no provocar que las cosas sucedan. necesito, creo, que las cosas sucedan por su propia fuerza, por su amable devenir.

hoy hago estas confesiones para poner palabra en lo que no puede ser acción, o no quiere. exorcismo, también sirve como definición para esto. quizá mañana sea otra cosa. ojalá.

sábado, 9 de enero de 2010



qué rara, pero qué rara es, esta sensación de que hay otra yo dando vueltas y vueltas en tu cabeza, en la punta de tus dedos, en esa sonrisa que no viste. desconcertada y todo, pienso en ese otro vos que revolotea cerca de mi pie derecho, y me río bajito, casi en silencio, para no asustarlo y que se quede un ratito más.

lunes, 28 de diciembre de 2009

conversaciones en el auto

madre: dale, seguí haciéndote la emancipada, que te vas a quedar para vestir santos, vos.
yo: pero má, primero que ya no creo en los santos. segundo, que en todo caso, me quedaré desvistiendo pecadores.

(mirada de madre escandalizada, seguida, inmediatamente, por sonrisa de madre cómplice.)

sábado, 26 de diciembre de 2009

sal


sé que están ahí. y con la voz de norah, llamándolas, casi se animaron a salir. sé que vienen de lejos, que están vestidas tanto de alegría, como de esta tristeza que no me puedo sacudir, y de emoción tremenda y profunda por mirar esos ojitos. pero no, no vienen.
quizás es cierto: quizás las gasté a todas llorando amores que no fueron, que dolieron tanto así. pero por ahora son un nudo, una presencia, una incertidumbre, un susto. porque no me quiero endurecer, no quiero volverme estatua de sal, por lágrimas petrificadas de asombro ante el ciclo que se cierra y las puertas que se abren.

jueves, 17 de diciembre de 2009

ya ves

y qué
si me imagino
que estás

(o sea que
en verdad
te imagino
estando acá ahora allí)

entre mis sábanas
entre mi piel
riéndote así
como te reís
cuando algo te causa mucha gracia
pero conmigo

y qué?

(yavezavecesmecansodemídenotenervalor
debuscarteycometertododelitoqueesteamorexija.
quietoahítuslabiosolavida!)

tengo derecho
a soñar
todavía
tengo derecho
a pensar
qué bueno que estaría

que me beses
sin aviso
sin pudor
sin parar

ya sé
que
no va a pasar
nada de eso.

y qué.