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domingo, 20 de noviembre de 2011

en dos días cumplo 30. es decir, este es el ultimo domingo de veintitantos. vengo amenazando crisis, y de hecho sirvió como impulso para replantearme caminos, laburos, gentes, y en general, para preguntarme adonde se va mi energía, a quien se la regalo, quien la potencia, por donde sigo buscando las resonancias y las respuestas a estas preguntas todas cambiadas. 
a los 20 decía que, antes de los 30, quería mudarme de la casa de madre (en verdad, antes de los 25, pero bueno, ya sabemos, la vida, el destino, el 2001, los federales, la puta tesis, en fin, digamos que me demoré). antes de los 30, ya me mudé dos veces. a los 20 sospechaba que vivir intensamente era riesgoso, y me atraía, pero no me animaba a vivir la intensidad: la comodidad de lo seguro y la estructura rígidisima de lo que hay que hacer y la distinción tan clara para mi en ese momento de lo que está bien de lo que está mal, me seducían más. ahora, me dan ganas de ir a abrazar a esa chica y decirle que se relaje, que no es para tanto, que nada es para tanto ni para siempre, salvo morirse. y es que cuando cumplí 20 todavía me pude enojar con mi viejo por no estar ese día en casa, porque estaba laburando en el campo. llegó al otro día, con una bolsa enorme de bocaditos holanda, para hacerse perdonar. ahora me enojo porque no va a llegar nunca más, me enojo pero se me pasa, lloro un rato cada tanto por esa ausencia que tiene tantas máscaras.
a los casi 30 pienso en los afanes estos de definir quiénes somos, hacia donde vamos, buscar las palabras que nos digan. y me doy más permisos para sentir, para probar, para decir. porque la alternativa es negar, negar todo lo que no cuadre, ponele, y el dolor que viene con eso no lo quiero más. basta de que explote en el cuerpo lo que la boca no dice. entonces me permito fluir mis identidades: laborales, familiares, sociales, sexuales, a ver qué pasa, a donde lleva, correrme del relato que hacen de mi los que están afuera, y repasar el relato que hacemos de nosotras, las que estamos adentro de este coco, en asamblea permanente.

sábado, 19 de noviembre de 2011

no es tanto que las coincidencias de gustos, sentidos del humor, modos de besarse, lecturas, músicas, posiciones ideológicas, etc., definan de modo inequívoco el éxito (si existen) o el fracaso (si no) de las relaciones. es que a veces, a la gente rara que llora con las historias que salieron de la imaginación de otro, que respira música todo el tiempo, que se le ocurren tres o cuatro vueltas sobre un mismo tema, por ejemplo, se siente sola cuando se puede compartir con el alrededor apenas una parte de esos muchos intereses, casi siempre editados. cuando hay que cerrar temas de conversación porque son callejones sin salida cada vez que se intenta pasar por ellos, arrecia el cansancio a veces. entonces se trata de compartir una sensibilidad que nos permita codearnos y sonreir sin tener que dar tantas explicaciones. es bajar los filtros, disfrutar de ver en los ojos de otro el mismo deleite por lo más nimio, lo más inexplicable y lo más propio también.

por supuesto, no garantiza nada, porque si a veces ni el amor sólo alcanza para no hacernos daño, cómo van a poder las coincidencias, pobrecitas ellas.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

cuando escasea la ternura
y abundan desazones y naufragios
y los motivos para sonreir 
se esconden detrás de las rutinas
de las tristezas, las ausencias
cuando hay tanta autenticidad
de planta de plástico
de palabras vacías
"que ganas de verte"
"te extraño"
"sería bueno encontrarnos"
frases huecas que no dicen más que 
lugares comunes que no pensamos visitar

cuando pasa todo eso y justo
ahi, en ese punto de desconfianza
profundo, oscuro y con gusto a silencio
voces cruzan latitudes para decir
genuina, cotidiana y colmadamente
"se extraña tu abrazo"
"volvé pronto"
"no tengo soluciones pero sí 
una oreja+cerveza"
como quien dice remansos o refugios
se me renuevan las sonrisas
las esperanzas, el deseo de arriesgar 
de compartir tiempos y andanzas
parates y mates
y es que si nos encontramos
y nos quedamos a descansar
despues de dìas largos
en algunos abrazos nuevos
es que estamos vivos todavia
es que no todo está perdido
es que somos pocos pero estamos
de a poco encontrandonos



viernes, 21 de octubre de 2011

soy una mujer de palabras
debo confesar que
las digo, las escucho, las leo
las saboreo despacio cuando son justas
cuando hago el amor las necesito
después del beso pienso
en la crónica de ese beso
las canto a las palabras también y
me estremezco cuando alguien puede
con música decir mis miedos mudos
o mis alegrías tan mías que a veces
se sienten solas porque no somos
muchos los que leemos los que vivimos
con esa clave ese deseo esa necesidad
de contar el mundo las vidas los días
los abrazos los encuentros

soy una mujer de palabras
cuando siento lo digo aunque
a veces trato de refrenar
ese impulso sincericida
pero si lo siento me inundo me desborda
la emoción y se escapan de mi
los te quiero los ya basta, los hasta acá
y allá van, buscando resonar

esta noche que siento sólo el silencio
de este comienzo que no fue nada
lleno de palabras este éter
para decir lo que no puedo
para creer en los encuentros
en reir en llorar en creer en probar
en los cuerpos hablando el amor
en hacer que valga la pena vivir

aunque sea, nomás, para contarlo.

jueves, 13 de octubre de 2011

el mundo gira y gira
sin poderlo detener
también yo estoy
dando vueltas, girando
sobre mi centro
y está el tuyo que genera
esta atracción cósmica
cómica también en su devenir
porque te busco y no
te encuentro y no
te dejo de pensar y no
te extraño, claro que
no