miré por la ventanilla del cole, de puro aburrida nomás, y ahi estaba: el sol había hecho magias solo para mis ojos (me tomo esa licencia porque por más que miré a mi alrededor nadie más lo estaba observando. o por lo menos así parecía): alrededor del sol había una arco iris acostado, como un anillo enorme abrazando al sol. más abajo, concentricamente, otra franja de nubes. como una bandera, un saludo, una sonrisa de todos colores puesta en el cielo.
descartada la posibilidad de la alucinación delirio endrogamiento, elegí que sea una señal de que mi camino estaba bien acompañado.
y llegue a destino y dejé a mi cuerpo y a mi corazón macerar entre atenciones, cariños, risas, aprendizajes sobre las posibilidades del amor.
me dejé cocinar a fuego lento, desprendiendome algunas inseguridades y temores.
y quise saborear esos momentos como al postre más exquisito.
(he vuelto, acá me recibieron abrazos y alegrías también. pero parte de mis sentidos (los que más sienten) están ahi todavia, buscando un lugar entre la heladera y tu biblioteca)
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