se miraron una última vez. ya no, ya nunca. lo que no se dijo quedaría sin decirse, lo que no se hizo, sería siempre una pregunta sin respuesta. dijo ella, bajito, como para si misma, tenes miedo?. él no contestó nada, como siempre, sonrió apenas, le tocó la cara con la punta de los dedos, bajó la mirada. no iban a pretender engañarse con un hasta luego. no habría mas abrazos ni risas ni cervezas las noches de calor. sólo un adiós, o dos.
no volvieron a verse. para qué estirar el dolor de una despedida de la que no se volverá?
asi de irreversible, de dura, de definitiva es la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario