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lunes, 31 de marzo de 2008

adioses

se miraron una última vez. ya no, ya nunca. lo que no se dijo quedaría sin decirse, lo que no se hizo, sería siempre una pregunta sin respuesta. dijo ella, bajito, como para si misma, tenes miedo?. él no contestó nada, como siempre, sonrió apenas, le tocó la cara con la punta de los dedos, bajó la mirada. no iban a pretender engañarse con un hasta luego. no habría mas abrazos ni risas ni cervezas las noches de calor. sólo un adiós, o dos.

no volvieron a verse. para qué estirar el dolor de una despedida de la que no se volverá?
asi de irreversible, de dura, de definitiva es la muerte.

miércoles, 27 de febrero de 2008

lluvia

Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa.
Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados.
Otras veces cae con furia
y uno piensa en los maremotos
que se han tragado espléndidas islas de extraños nombres.

De cualquier manera la lluvia es saludable y triste.
Sus tambores acunan nuestras noches
y la lectura corre a su lado por los canales del sueño.
Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban.
No habían despertado todavía al amor, no sabían nada de nosotros.
De nuestro gran secreto.
Ignoraban la intimidad
de nuestros abrazos voluptuosos,
la ternura de nuestra fatiga.

Acaso los rostros amigos, las fotografías,
los paisajes que hemos visto juntos,
tantos gestos que hemos entrevisto o sospechado,
los ademanes y las palabras de ellos.
Todo, todo ha desaparecido
y estamos solos bajo la lluvia,
solos en nuestro compartido, en nuestro apretado destino,
en nuestra posible muerte única, en nuestra posible resurrección.

Te quiero con toda la ternura de la lluvia.
Te quiero con toda la violencia de la lluvia.
Te quiero con todos los tambores de la lluvia.

Te quiero con todos los violines de la lluvia.

Aún tenemos fuerzas para subir la callejuela empinada.
Recién estamos descubriendo los puentes y las casas,
las ventanas y las luces, los barcos y los horizontes.
Tú estás arriba, suntuosa y bíblica, pero tan humana;

increíble, pero tan real; numerosa, pero tan mía.

Sin embargo yo quería hablar de la lluvia, igual, pero distinta, ya al caer sobre los jardines, ya al deslizarse por los muros, ya al reflejar sobre el asfalto las súbitas, las fugitivas luces rojas de los automóviles, ya al inundar los barrios de nuestra solidaridad y de nuestra congoja, los humildes barrios de los trabajadores.
La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor sea bello y triste, y acaso esa tristeza sea una manera sutil de la alegría. Íntima, recóndita alegría.
Estoy tocado de tu destino.
Oh, lluvia. Oh, generosa.



RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN
(siempre amé la lluvia. y más aún, la tormenta. porque es bella y triste, si. pero también es potencia y despertares. y porque no se me ocurre mejor plan que compartir un amor mientras afuera el mundo se lava la cara, las manos, el dolor).

lunes, 25 de febrero de 2008

una de aute

(siguen apareciendo, así, las palabras y las músicas de otros. ya aparecerán las mías, ya van a leer...)

Tu sed transubstancia mi sudor
en vino que bebemos en cada beso
Tus pies no se hunden
en los lagos de mis lágrimas.

Tu saliva siembra la luz
en la noche de mis ojos.
Tu voz resucita mis músculos dormidos
mis latidos sepultados.

Tus manos, cuando me tocan, curan
mis heridas más invisibles.
Tu hambre fecunda peces
que se multiplican
como deseos de humedad
en el múltiple pan de mi cuerpo.

Cada vez que me amas, es un milagro.

viernes, 22 de febrero de 2008

de comidas y mujeres alegres (que han conocido la tristeza)

esa tendencia a traicionar, a mentir y a ser perfectamente franca. a esconderte o a mostrarte mucho. ese cuidado de cuidarte tanto para acabar contando tu historia, tu verdad, con pelos y señales a un desconocido. esas ganas de huir, de salir corriendo cuando alguien muestra que empieza a conocerte, aunque no te reveles. ese vértigo de quedarte. esa indomable sed de alguien y no estar con nadie. de envolver las caricias en palabras. esas ganas de cambiar sin renunciar a nada. esa hambre de posibilidades. ¿cómo pensar en esta confusión contradictoria?
es verdad y mentira, está bien y está mal y no hay salida.

nada que hacer. tomate un vaso de agua.





y es que no hay recetas que sirvan para paliar las complejidades de ser mujer. o de ser hombre, qué tanto. que las contradicciones nos pasan, nos atraviesan, nos desvelan a todos y todas.

(a llorar al campito!)


(del libro Tratado de culinaria para mujeres tristes. Repentinos antídotos contra la pertinaz melancolía, de Héctor Abd Faciolince)

jueves, 21 de febrero de 2008

viaje por los sentidos

miré por la ventanilla del cole, de puro aburrida nomás, y ahi estaba: el sol había hecho magias solo para mis ojos (me tomo esa licencia porque por más que miré a mi alrededor nadie más lo estaba observando. o por lo menos así parecía): alrededor del sol había una arco iris acostado, como un anillo enorme abrazando al sol. más abajo, concentricamente, otra franja de nubes. como una bandera, un saludo, una sonrisa de todos colores puesta en el cielo.
descartada la posibilidad de la alucinación delirio endrogamiento, elegí que sea una señal de que mi camino estaba bien acompañado.


y llegue a destino y dejé a mi cuerpo y a mi corazón macerar entre atenciones, cariños, risas, aprendizajes sobre las posibilidades del amor.
me dejé cocinar a fuego lento, desprendiendome algunas inseguridades y temores.
y quise saborear esos momentos como al postre más exquisito.

(he vuelto, acá me recibieron abrazos y alegrías también. pero parte de mis sentidos (los que más sienten) están ahi todavia, buscando un lugar entre la heladera y tu biblioteca)